Payo y su asquerosa forma de hacer política. Cinto, materia fecal, sexo oral y penetraciones gay.

cubas-cagadas

Imagen de apoyo.

Controvertido, polémico y desorbitado (teniendo en cuenta que en su pasado hizo alianzas con algunos de los sectores y personajes de la política a quienes hoy ataca), a veces nauseabundo, a veces violento y generalmente no muy riguroso en sus denuncias. Payo consiguió su anhelado ruido mediático pintando grafitis acusatorios en paredes fiscales, golpeando con cinturón a un juez y defecando en su despacho.

Aún y con tremendo potencial circense, este extraño personaje de modos raros para con sus pretensiones de retorno a la arena política, no logra el apoyo popular real, la gente no acepta sus formas, sienten vergüenza ajena, sienten asco y prefieren presenciar sus nauseabundos shows desde las letrinas virtuales, fuera de ese hemisferio de estiercol, los únicos que lo “apoyan” sirviéndose del mediatismo que éste genera son dos personajes esteños, un concejal y otro aspirante político, no menos nauseabundos.

Gracias a sus constantes intentos de bloqueos a los ejes de la administración comunal esteña algunos periodistas de medios de la capital le dedicaron espacios a las nada saludables formas de reclamo o modos de llamar la atención de este señor. Entre cintareadas, cagadas y acusaciones de índole gay, describiendo sexo y penetración homosexual en el congreso de nuestra nación, el resentimiento social de este señor es muy grande, pero aún así, más grande es la coraza que lleva impregnada en la piel lo que bloquea por completo el significado de las palabras dignidad, y decoro.

Este señor que se precia de mostrarse cual si fuera el paladín de la justicia y una especie de mesías contemporáneo pertenece a una familia de gente nefasta para este país, este payaso que pretende instalar la solución de conflictos mediante cintareadas o con materia fecal, es familiar directo de gente adinerada que extirparon fondos públicos de nuestra principal central de salud pública, cuyo ente llegó a estar a cargo de uno de los tíos de éste hediondo personaje.

No podemos negar que la corrupción es un mal que afecta a miles de paraguayos en todas las esferas sociales, pero el hecho de que algunos de nuestros jueces tengan defectos o sean corruptos no habilita a pretender solucionar un hecho anti jurídico con otro hecho anti jurídico. Con el criterio de algunos periodistas tendríamos que salir con cintos y mucha cagada para defecar armados para ajusticiar a todo aquel que nos parezca que estén equivocados obrando de la forma que a nosotros nos pareciera incorrecta.

Si Payo pretende cintarear y cagar a todos los corruptos de Paraguay debería de empezar por la joya de su tío Luisito y otros de sus ilustres familiares del mismo apellido de considerables fortunas de dudosa procedencia relacionados a corruptas formas de enriquecimiento, y no solo eso, sino que a sus cintareadas debería de agregarle litros de diarrea.

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