Farandula

Espíritus de víctimas del Ycua no descansan en paz y caminan por el memorial.

ycua 1Miguel Samudio perdió a tres hijos en el incendio del Ycuá Bolaños y decidió convertirse en cuidador voluntario del Memorial, en el local siniestrado. Asegura haber visto a varios espíritus: una chica joven vestida de blanco, un niño que atraviesa paredes y canta, jóvenes que pasan corriendo. “No les temo a los espíritus; al contrario, ellos me dan paz, porque son como ángeles”, según publicación de UH.

Entre las víctimas del siniestro figuran tres hijos de éste señor: Elizabeth, Gerónimo y Roberto. Cuando admite que se siente acompañado por los que murieron en el lugar, Don Miguel no lo dice solo en un sentido figurado. Él realmente cree en los espíritus que habitan en el lugar y asegura que los ha visto en varias ocasiones.

“La he visto varias veces. Es una chica vestida de blanco, que se acerca y se queda parada, me mira fíjamente a la distancia. Ella tiene como una expresión triste y bondadosa. No me dice nada, solamente me mira, luego se da vuelta en la esquina y desaparece”, relata, mostrando el lugar donde la figura estuvo parada.

En otro momento, asegura haber visto a un niño que llega caminando, cantando una canción muy melancólica, atravesando los barrotes de hierro como si fuera pura energía. “El mitã’i también se queda mirándome, tampoco dice nada, solo canta, luego sube la escalera y desaparece…”, dice, con mucha convicción.

Asegura que también ha podido ver a algunos jóvenes que pasaban corriendo por la parte de afuera y luego se desvanecían en la nada. “Todos aparecen en pleno día. Sé que son espíritus. Hay gente que no me cree y otros que sí lo hacen. Yo no les tengo miedo porque son mis seres queridos. Yo ya les he entregado mi alma y mi corazón para que ellos me protejan, para que me den salud. Sé que buscan paz y trato de ayudarles a cuidar este lugar, para que la encuentren”, explica.

ycua 2

Hace 12 años, aquel domingo 1 de agosto de 2004, don Miguel sintió que su vida cambió por completo cuando sus hijos vinieron a realizar compras y nunca más volvieron. Desde entonces, él se impuso la misión de cuidar el Memorial como voluntario, sin percibir ninguna remuneración, y espera hacerlo hasta el final de sus días.

“Yo no siento que se nos haya hecho justicia para la víctimas del Ycuá Bolaños, pero al menos que haya paz. Ojalá pueda ayudar a que mis ángeles queridos descansen en paz”, dice.

Fuente UH

Click to comment

Dejá una respuesta

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Mas Leidos

To Top